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viernes, 16 de marzo de 2012

REPORTAJE EN EL DIARIO EL MUNDO SOBRE LAS HISTORIAS DE LA PALMILLA

Jesús Ortiz García | Málaga
Actualizado viernes 16/03/2012 10:51
Desde intervenciones en la Ciudad de la Justicia para que toxicómanos no acabaran entre rejas por delitos tan pintorescos como robar 100 gramos de mortadela o por no acudir a juicio porque no sabía leer la citación judicial, hasta el vecino de la Palma-Palmilla con el récord de hermanos fallecidos por las drogas y los continuos toques de queda por los enfrentamientos entre los principales clanes de la barriada. Son algunos de los temas que plasma el realizador audiovisual y abogado Antonio Villanueva en 'Historias de La Palmilla'.
La Casa de la Buena Vida, situada en uno de los cerros que rodea el distrito, se ha convertido en los últimos años en el epicentro que da cobijo a los marginados sociales: drogadictos, ex presidiarios, enfermos e inmigrantes. De las historias que se cuecen en las entrañas de este viejo caserón se nutre Villanueva en sus relatos, que decidió escribirlos "como terapia". Cuando en 2008 se adentró por primera vez en las calles de este distrito y conoció la cruzada que había emprendido Jesús Rodríguez, conocido como Chule, en la Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana, quedó cautivado.
"Sabía que había potencial y mucho trabajo que hacer para ayudar a los más desfavorecidos. Lo que más me ha sorprendido de este barrio han sido las personas humildes que con pocos recursos han sacado a sus hijos adelante y sin meterse en problemas. Mi labor ha estado más enfocada en ayudar a los que han tenido un pasado más oscuro y conflictivo", apunta.
Fruto de su experiencia como responsable de los asuntos jurídicos en esta organización brota Historias de La Palmilla, con ejemplos de superación. "Son relatos breves en los que los delitos, la droga, la muerte o la desesperación se combinan con la solidaridad y el optimismo de personas a las que la sociedad considera deshechos y que dan por perdidas", explica.
La mayoría de los protagonistas tienen como nexo las drogas. Hombres y mujeres que con 14 años ya consumían heroína y otros que han pasado muchos años en prisión. "Son generaciones que no han tenido una oportunidad", enfatiza Villanueva. "Al principio me causó inquietud escribir estas historias porque creía que iba a seguir estigmatizando a La Palmilla como un barrio de delincuentes y desalmados, pero sólo cuento una mínima parte, la de las personas que intentan salir del agujero", añade.
Una de las historias que más le marcó fue la de Carlos 'El Morao': "Sus seis hermanos murieron por la droga y él también estuvo a punto de hacerlo, pero salió del hoyo. Su entereza sirve de ejemplo para los que llegan en una situación similar".
Villanueva se ha pateado cada rincón de la Ciudad de la Justicia para llegar a acuerdos con policías y jueces para evitar el ingreso en prisión de numerosas personas, para que cumplan sus condenas realizando servicios comunitarios en la barriada. "Un día durante el juicio del caso Malaya, acotaron una zona para la entrada de los imputados y un guardia civil me dijo que la puerta de los Malayos no es ViP sino ViCH: Very Important Chorizo. Me decían que no entienden cómo el sistema penal se ceba con delincuentes torpes que roban para comer y dejan libres a políticos que saquean las arcas municipales", subraya.
En el libro también habla de la "buena convivencia y multiculturalidad" que impera en La Palmilla "a pesar del mito de las reyertas entre distintas nacionalidades"; los entresijos y problemas de Cabriel 27, el edificio más deteriorado del distrito, el último reducto para quienes no tienen un techo donde cobijarse; o el proyecto de la 'Ruta del Cole', una lucha constante contra el absentismo escolar. Los primeros capítulos se pueden ver a través de su blog (bienestarciudadano.blogspot.com) y en unos meses saldrá publicado por la editorial Airón.

viernes, 18 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE LA PALMILLA EN LA REVISTA EL OBSERVADOR

‘Historias de La Palmilla’. Literatura sin ficción sobre la vida cotidiana de los excluidos sociales de MálagaImprimirE-Mail
EL OBSERVADOR les ofrece los dos primeros capítulos del libro con el que Antonio Villanueva presenta la realidad olvidada del barrio más castigado de la ciudad
historias_palmilla17/11/11. Sociedad. Antonio Villanueva es el responsable de asuntos jurídicos, policiales y penitenciaros de la Casa de la Buena Vida de la Palmilla. Es licenciado en Derecho y realizador audiovisual. Desde hace años convive y trabaja para los que componen el último eslabón de la sociedad malagueña: toxicómanos, presidiarios, enfermos… Fruto de esas vivencias es ‘Historias de La Palmilla’. Una obra necesaria para entender el patio olvidado de la ciudad, un libro del que hoy EL OBSERVADOR /www.revistaelobservador.com adelanta los dos primeros capítulos.

historias_palmillaTODO lo que cuenta Antonio Villanueva en ‘Historias de La Palmilla’ es cierto. Son vivencias propias, personales, que han tenido lugar en los últimos años en los que este malagueño ha hecho del barrio más castigado de Málaga uno de sus lugares de trabajo y casi que su segundo hogar. ‘Historias de La Palmilla’ es un perfecto ejemplo de eso que los norteamericanos denominaron non ficcion literature, y se acerca al concepto de periodismo humano. Villanueva cuenta lo que ve, lo que ocurre, como un espejo. Lo hace con un lenguaje que no puede ser otro que el de la calle, el de una cotidianidad en la que la cárcel, la droga y la muerte están presentes como vecinos de carne hueso.

CON ‘Historias de La Palmilla’, EL OBSERVADOR inaugura un nuevo proyecto de ediciones digitales con el que se pretende difundir y poner al alcance del público obras de interés ciudadano en formato electrónico, libros que posteriormente pueden ser editados en su formato tradicional en papel.

lunes, 22 de agosto de 2011

REPORTAJE EN EL DIARIO SUR SOBRE LA CASA DE LA BUENA VIDA










Conjurar a la droga con un lenguaje entre iguales

En La casa de la Buena Vida, la gente que ha salido de la heroína y de la calle es la que ayuda con su experiencia a los que vienen detrás

18.08.11 - 01:46 -

GEMA MARTÍNEZ gemamar@diariosur.es | MÁLAGA.

Dice Jesús Rodríguez 'El Chule' que Dios le habla, y la verdad es que al visitar la Casa de la Buena Vida -el caserón en el que desde hace tres años y medio acoge a toxicómanos en situación extrema- dan ganas de creerle, porque pareciera que allí se suceden los milagros.

Antonio García García, 46 años, 29 de los cuales se los ha pasado recorriendo prisiones de todo el país: Daroca, Puerto I, Teruel, Zamora, Herrera de la Mancha, Alcalá Meco, Badajoz, Cáceres 2, diez años en El Dueso.... Heroinómano desde los años 70. Seis meses limpio; los mismos que lleva en la casa, desde la que se ve su barrio, La Palma-Palmilla, en donde dice que ha robado hasta a las ratas.

Rafael Maldonado 'El nervios', 45 años, 30 cumpliendo penas en prisiones. Dice que si se pregunta por él en ese mismo barrio, dirán: «¡Válgame Dios! ¡Pero si ese tiene que estar muerto!». «¡Pues no está muerto; que está la mar de bien!», se responde, y luego enseña los dientes que se ha puesto, iguales, blancos, perfectos. Lleva seis meses en la casa. Lleva limpio esos seis meses.

María Fajardo 'La Yuli', 40 años, 17 en prisiones. Dice que, menos prostituirse y montar en globo, por costearse el vicio ha hecho de todo. Tres años en la casa. Tres años limpia.

José Miguel 'El Semi', 31 años, diez años de penas cumplidas, casi tres años en la casa. Se ha quitado hasta del tabaco y ahora se encarga de repartir la medicación y el trabajo en la casa y también participa en el programa contra el absentismo escolar en la barriada.

En el milagro que es la casa falta un hombre, al que todos recuerdan constantemente y al que llaman 'El sando', por 'Sandokan'. Un caso considerado perdido, con años y años de cumplimiento de condena y que consiguió limpiarse en la casa, en la que llevaba un año como referente para muchos. «Tenía una cosilla pendiente del 2008; algo que casi había olvidado y se lo han llevado a la cárcel», dice 'El Semi', que valora todavía más el esfuerzo que 'Sandokán' hace entre rejas: «Está teniendo una fuerza de voluntad increíble. Es un máquina y ha demostrado que vale mucho».

Entre iguales

«Esta casa funciona de la siguiente manera: la gente que viene de la calle, una vez que ha salido, ayuda al que viene detrás. Es una mediación entre iguales, y funciona». Antonio Villanueva, que hacía documentales cuando conoció a 'El Chule', que quedó atrapado por sus trabajos en el barrio y que se encarga de buscar recursos y configurar teóricamente el proyecto, explica que el protagonista de la inserción social es el propio sujeto de la inserción y que eso lo llevan hasta las últimas consecuencias. Como un mantra. «Porque qué coño sé yo lo que es estar en la cárcel; lo que es no comer un día, orinarte en los pantalones, estar tirado», sentencia.

'La Yuli' lo explica también: «Esto funciona por el amor que nos tenemos. Yo he pasado por todo y cuando llega alguien nuevo sé por lo que esa persona ha pasado, lo que ha vivido. También sé que necesita recuperar muchas cosas que ha dejado en el camino. ¿Quién mejor que yo puede saberlo? Puedo decirles: no te tires por ese barranco porque yo ya me caí ahí. Yo le agarro a él y después él no deja caer al que viene detrás».

Y luego, cuando 'La Yuli', que ha hecho de todo menos prostituirse para conseguir droga, va al barrio a cuidar a niños y ancianos; y cuando 'El Semi', que es de la calle Ebro y que ha robado a los vecinos, se levanta a las siete de la mañana para despertar y recoger a los chavales y llevarlos al cole, otros que están como estaban ellos piensan que sí, que es posible salir después de tocar el fondo. «Es -dice Villanueva- como si llevaran puesto un letrero de neón que dijera: Hemos salido. Se puede. Se puede».

La Casa de la Buena Vida está situada en una pequeña loma del monte Coronado y mira a La Palma-Palmilla. Las grandes torres del barrio se ven desde los 'miradores' naturales del exterior del caserón rehabilitado y recuerdan constantemente que están ahí, que si quieren volver a la droga no tienen más que bajar; pero esa presencia continua, más que incitar al abandono tiene el efecto de convertirse en un reto y de fortalecer la voluntad.

«Cuando estamos mal; emparanoiados, nos venimos y nos sentamos aquí, desde donde se ve el barrio. Comparas la vida de abajo; la vida que tenías en el barrio: las peleas, los niños perdidos, la mujer tirada. Allí no eres nada. Un trozo de trapo viejo. Sabes que aquí puedes ser lavado, transformado, tendido de nuevo. Miramos al barrio y nos quedamos aquí, viendo el panorama desde lejos», dice 'La Yuli'.

En la Casa de la Buena Vida no hay barreras, pero si salen, cuando entran deben someterse a 'un doping' (un análisis para detectar si han consumido). Si da positivo no pueden volver a salir en dos meses y si no quieren cumplir, el barrio y la otra vida que el barrio conlleva les queda a un salto. Ellos eligen. Eso dicen que les recuerda 'El Chule'.

Ángel Herbella: «La reinserción es posible y ellos lo demuestran»

Hasta ahora, lo normal había sido lo contrario. Lo normal era que el director de la prisión provincial de Málaga, Ángel Herbella, les recibiera a ellos, por más que ellos no tuvieran gana alguna de ingresar en la 'casa' que él gestiona. Ayer en cambio ocurrió justo lo contrario y fue el director de la prisión el que se desplazó para verles a ellos, ya rehabilitados y en la Casa de la Buena Vida, donde fue recibido con sorprendente cariño por personas que han cumplido veinte y hasta treinta años de prisión.

«Quiero que esta gente venga a Alhaurín a enseñar la dureza de la calle, la recaída en la droga y la reinserción; que sean transmisores de su experiencia para intentar que los que ya están dentro no vuelvan a reincidir», afirmó Herbella, para el que la implicación de la gente de la casa supone «un trabajo precioso» que hay que aprovechar: «Los testimonios los cuentan ellos, que son como las personas que están en prisión y que además es gente muy conocida en el barrio».

El director de la prisión añadió: «Yo siempre digo que la reinserción se hace en prisión, pero que empieza al día siguiente de salir de la cárcel. Yo, viniendo aquí, quiero dar un testimonio de que la reinserción es posible, y que ellos lo demuestran».

domingo, 14 de marzo de 2010

ENTREVISTA EN EL DIARIO EL MUNDO SOBRE LA TRILOGÍA DE LA PALMILLA.GRACIAS MARTA

ENTREVISTA EN EL DIARIO EL MUNDO EL 12 DE MARZO DEL 2010
LA PASARELA/MARTA SADER
ANTONIO VILLANUEVA Produce ‘La Trilogía de la Palmilla’, un proyecto audiovisual sobre el barrio.
‘Como no vienen a ver lo que se hace por La Palmilla, lo filmamos’
Antonio Villanueva es licenciado en derecho, pero un día se topó con la realización audiovisual, que siempre le había atraído. Llegó a dirigir una comedia romántica Lobita bajo el sol, y también fue escritor durante un tiempo .No obstante, lo que más le gusta es educar. Por casualidad le ofrecieron la oportunidad de dar un curso en La Palmilla y no se lo pensó. Conoció la Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana del barrio, de la que es ahora vicepresidente, y filmó la primera de las tres películas que retratan la realidad de La Palmilla para mostrársela a los políticos.
Pregunta.-¿ Cúales fueron sus primeras impresiones al conocer Palma-Palmilla?
Respuesta.- Lo primero que notas es que es un barrio duro pero muy acogedor. Cuando realizas cualquier tipo de acto solidario, la gente responde de manera muy generosa. Ahora conozco el barrio de verdad, pero antes lo conocía de oídas. Ese es uno de los problemas del barrio, que como nadie sale ni entra de él, no se conoce. Te das cuenta de que aquí la gente carece de argumentos para solucionar problemas muy simples. Yo siento que en el barrio estamos como en un fin de fiesta donde nos hemos comido todos los platos de la cena y ahora es cuando estamos limpiando la cocina. Hay muchas cosas que conseguir.
P.- ¿Qué le impulsó a grabar esta trilogía?
R.- En principio no pretendíamos hacer nada relacionado con el arte audiovisual, simplemente decidimos mostrar lo que se estaba haciendo en el barrio ya que nadie venía a verlo. Empezamos grabando lo que se hacía con los niños absentistas, La Ruta del Cole, que consiste en recoger a cada uno de los chicos por la mañana para llevarlos a la escuela. Decidí darle en mano el corto a todos los políticos que pude para que, al verlo, nos apoyaran. Algunos lo vieron y otros no, por eso lo enviamos a concursos. Ganamos el Premio RTVA y fuimos finalistas al Mejor Corto Documental Andaluz. Ahora estamos terminando de producir El Edificio Fantasma. El tercero, que se llamará La Generación Perdida, probablemente será un largometraje.
P.- ¿No cree que , a pesar de estar, como usted dice, ignorado por los políticos, el barrio es más conocido y tiene más apoyos que otros en la misma situación?
R.- Eso puede pensarlo mucha gente, pero las subvenciones que llegan se la quedan asociaciones de fuera del barrio , no como la nuestra, que es de aquí.
P.- ¿Por qué cree que los malagueños tienen una visión tan sesgada de la Palmilla, si sólo una parte de los vecinos se encuentran en situación de exclusión social?
R.- En el barrio hay zonas más complicadas y zonas obreras. La zona de la Finca La Palma, por ejemplo, puede ser como la Barriada de La Luz. Lo que pasa es que durante los 80 y 90 fue un lugar muy conflictivo, pero bueno, droga no solo hubo aquí. Hay gente que visto morir a seis de sus hermanos y ese sentido de pérdida es el que está haciendo que las cosas cambien. Pero no intentamos culpar a nadie, si no buscar soluciones, que llegarán con nuevas metodologías en las que el protagonista de la inserción social es el sujeto y consolidando nuestra labor de integración multicultural.
El FUTURO: Para mejorar la situación del barrio, Villanueva considera fundamental darlo a conocer y reivindicar ‘de forma tranquila’ a las administraciones que cumplan sus promesas, que no tiren la toalla ni propongan ‘fórmulas fáciles’ en lugar de ‘soluciones profundas’